MVZ. Laura Barceló Vera

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Bien sabemos, por experiencia y estudios científicos, que las emociones afectan el estado de salud de los animales. Mientras más inteligente es el animal (ejemplo, los loros y guacamayas) tiene una mayor percepción ante el peligro del ambiente y mayor será su estrés. Si hay estrés se disminuye la habilidad para luchar contra las enfermedades y en muchas ocasiones el ejemplar en cuestión puede morir.

 

Un ave de compañía emocionalmente sana se ve contenta. Come bien, descansa tranquilamente, utiliza sus juguetes e interactúa con sus compañeros de jaula o con su propietario de una manera en la que se ve confortable.

 

A comparación de un perro o un gato, las aves son sumamente estresables bajo varias circunstancias. Enlistaré las principales:

 

Alimento

Si no tiene suficiente comida o no tiene el tipo correcto de comida no sobrevivirá. Cambiar de un ingrediente al que estaba acostumbrado a otro nuevo puede ser muy estresante. En vida libre, las aves rara vez comen cosas nuevas. Por instinto saben que comer algo diferente puede ser sinónimo de envenenamiento. Habrá que introducir los nuevos ingredientes gradualmente mezclándolos con los anteriores. Muchas aprenden de la observación, por lo que si nos ven comer esos nuevos ingredientes puede ayudar a que ellas tomen confianza. Siempre se les alimentará a la misma hora todos los días. Si somos impuntuales entrarán en estrés ya que, al depender de nosotros, no están seguras si ese día llegará la comida o no.

 

Agua

Debe de lucir como algo que el ave quiera beber. Si se añaden vitaminas o suplementos en el agua, es probable que no la quiera. Esto la estresa física y emocionalmente. El mismo efecto tiene un bebedero sucio o vacío. Habrá que lavar y llenar el bebedero todos los días. Se evitará ponerlo en el piso o debajo de una percha donde podría defecarlo.

 

Jaula

Si cualquiera de nosotros viviera en un lugar muy pequeño las 24 horas entraríamos en estrés al poco tiempo. Igual pasa con las aves. Deberán vivir en una jaula lo suficientemente grande que le permita abrir sus alas. Aves pequeñas deberán volar de un lado a otro sin obstáculos. Tendrán perchas suficientes y de tamaño adecuado. No tan pequeñas que sus propias uñas los lastimen, ni tan anchas que haga que las patas estén estiradas por mucho tiempo. Ambas situaciones causan lesiones dolorosas y por lo tanto estrés. Recuerda que ellas no se acuestan para descansar las patitas, seguirán de pie aunque les duela.

 

La jaula es el territorio privado de tu compañero alado, donde se siente seguro y hay que respetar eso. Esta es una de las razones por las que si uno mete la mano para agarrarlo  nos tratará de picar, ya que se siente perturbado y amenazado.

 

Enseña a tu ave a salir por sí misma para luego poder manipularla. El lugar donde se ubique la jaula es muy importante. Muchas especies son sociables por lo que hay que poner la jaula donde la familia pase el mayor tiempo junta y siempre con un lado junto a la pared, así se sentirá protegida, ya que de otra manera, si alguien se acerca por detrás del ave, esté no se espantará.

 

Compañeros 

Antes de poner a más de un ave en una jaula hay que asegurarse de que son compatibles. Es mejor si conviven aves de la misma especie, ya que muchas tienen requerimientos distintos. Por ejemplo si ponemos una cacatúa con otro psitácido, lo más probable es que la cacatúa agreda a su compañero de jaula. No debes sobrepoblar la jaula. ¿Cómo se sienten estar en un vagón del metro en hora pico? Así se sienten tus aves en una jaula sobrepoblada.

 

Continuará...

 

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La Cetrería

  • 06 Agosto 2014
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