Nos estresamos cuando tenemos que vivir situaciones difíciles, nos sentimos amenazados y hay presión, ansiedad y prisa para resolverlas. Es una respuesta natural del organismo y puede derivarse de las exigencias del trabajo o de la vida personal y familiar.

 

El sentirse tenso, alerta y hasta despierta temor de forma moderada, pero es necesario para sobrevivir en sociedad y lograr resolver con éxito nuestros problemas pues nos ayuda a lograr un estado psicológico y físico de alerta que impulsa muchas de nuestras acciones.

 

Los humanos y los perros nos estresamos para sobrevivir, pero ¿qué pasa si este estado se convierte en una constante de tal magnitud que nos lleve a la confusión? Entonces nos encontraremos viviendo con un ánimo seriamente alterado.

 

Imagen: Uncomo.com

 

¿Existe el estrés genético?

Hay algunas razas y mezclas de perros que tienden genéticamente a ser estresados. Estos son casi siempre algunos perros de talla muy pequeña, quienes debido a su tamaño han adquirido en la propia naturaleza la necesidad de mantenerse muy alertas y listos para responder defensivamente ante cualquier amenaza. Ellos están listos para pelear antes de que tengan que hacerlo.

 

También sucede en algunas familias de perros que por muchas generaciones han tenido que resolverse la vida en las calles. Una parte de este miedo y estrés aprendido, provocado por el entorno en principio, estimula, como lo decía Charles Darwin, la supervivencia del más fuerte y la continuación de los talentos que harán que sus hijos y nietos puedan adaptarse con éxito ante un ambiente hostil.

 

¿Cómo afecta el estrés físicamente a los perros?

Ya sea que haya un factor genético o que el perro lleve o haya llevado una vida de ansiedad constante, lo más probable es que este perrito sufra, entre otros síntomas físicos, de extrema delgadez a pesar de comer bien, desarrolle problemas cardiacos a mediano o largo plazo, presente muy seguido comezón nerviosa, enfermedades infecciosas respiratorias, gástricas o en la piel (hongos o alergias derivadas de pulgas o garrapatas). Los perros que viven estresados se enferman muy seguido debido a que su estado nervioso desgasta su nivel energético y, por consecuencia, ello baja su sistema natural de defensas, es decir, el estrés baja la respuesta positiva del sistema inmunológico.

 

 

¿Y el ánimo?

El perro estresado que ha tenido que lidiar todos los días con un ambiente que le es o ha sido difícil afrontar o resolver, ya sea porque debió vivir en la calle él solo o porque en su casa familiar vivió o vive con incertidumbre e inseguridad, o bien ha sido víctima constante de violencia, puede resultar en un ejemplar triste, deprimido y miedoso que viva arrinconado o, por el contrario, puede que encuentre en sí mismo la fuerza para afrontar esta situación. Estamos hablando aquí de la respuesta agresiva al estrés que está unida al miedo.

 

Un perro miedoso, estresado, será potencialmente mordelón cuando:

-       Ve amenazadas a sus crías

-       Siente su territorio o espacio vital invadido

-       Cuando, ante cualquier amenaza, el perro no tiene salidas para poder huir. Esto ocurre a veces durante el castigo o el regaño.

 

¿Cómo evitar ser mordido?

La seguridad es lo más importante. Si el perro estresado se ve acorralado, acosado, es muy probable que muerda. En caso de que estemos ante un animal desconocido del cual creemos que  ha sido maltratado o no ha tenido suficiente socialización, pero se tiene el objetivo de rescatarlo de su miseria, hazte acompañar por un experto rescatista canino con conocimientos etológicos.

 

Es muy arriesgado hacerlo por tu cuenta, pero si deseas actuar bajo tu propio riesgo, el cual puede ser muy alto, deberás evitar los movimientos bruscos y el contacto visual ojo-ojo en todo momento. Tratar de controlar el entorno lo más posible sin que el animal se sienta acosado en extremo, ser asertivo con los movimientos y llevar cuerda de algodón para neutralizar el movimiento de la quijada.

 

Si ya hemos visto anteriormente que el perro se agazapa e intenta morder o ha mordido por estar bajo estrés y que esta actitud ha resultado en que el perro logre que aquello que le produce miedo desaparezca, es muy probable que el animal repita la receta, pues le ha resultado buena para su objetivo. No lo intentes sin asesorarte.

 

Si el perro recibe demasiada atención estando en actitud agresiva durante sus explosiones agresivas por estrés, como por ejemplo durante un regaño, el perro reforzará en sí mismo dicha actitud y la repetirá.

 

 

Imagen: clubagilityladaga.blogspot.com

 

Esto se debe a que frecuentemente, cuando el perro se encuentra alterado, acudimos a él hablándole en tono suave con el objetivo de que nuestra voz lo calme; sin embargo, al escuchar este tono, la sensibilidad del animal y su aprendizaje anterior, lejos de darle sentido a las palabras, interpretarán que sus acciones son aprobadas por los humanos. El perro no nota mayor diferencia entre las palabras que uno les dice, lo que realmente importa es el tono de voz y la actitud corporal que se añade a ésta. No hables en tono condescendiente a un perro que se encuentra nervioso o a la defensiva debido al estrés.

 

Una de las claves para comenzar una rehabilitación es no temer al animal y actuar disciplinariamente. Asegúrate siempre de contar con la ayuda de un profesional en etología canina para que tú y tu familia sean asesorados puntualmente sobre qué actitud tomar. Hacerlo por cuenta propia, sobre todo cuando el problema ya tiene tiempo y el perro es un adulto, es muy arriesgado y puede resultar negativo para ambas partes.

 

No castigues al pero estresado, el castigo físico es lo peor que puedes hacer, pues puedes provocar más frustración y ansiedad en él, reiterándole que debe defenderse de los humanos.

 

En algunos casos es necesario dar medicación, ya sea alternativa o alópata regular a los perros con estrés extremo, al igual que en humanos. Esta indicación sólo puede ser hecha por un Médico Veterinario o por un Etólogo Clínico.

 

¿Cómo prevenir que mi perro sea agresivo por estrés?

La tolerancia y la capacidad de enfrentar problemas con menos carga estresante es como una liga que se estira más y está menos tensa según abarca más. Por lo general tenemos miedo a lo desconocido, pero, una vez habiendo pasado por la experiencia y al tener la satisfacción de resolverla, la tensión se va.

 

 

Por lo anterior, convivir con tu perro y llevarlo a diferentes lugares y a que conozca a otras personas y animales fomenta la flexibilidad de su carácter, es decir que crea en él un carácter más acostumbrado a los cambios de lugar,  tolerante a los ruidos y al contacto físico y visual con otros seres vivos. Inscríbelo en clases de adiestramiento, sácalo a pasear frecuentemente. Ofrécele experiencias positivas.

 

El estrés desaparece en ambientes de confianza. Gánate la confianza de tu perro reforzando en él sus logros emocionales con afecto o alguna galleta que le agrade. Prémialo siempre por mantenerse en calma y tranquilo.

 

Con base en esto, es un error gravísimo aislar a un animal que presenta agresión por estrés. Algunas personas, ante la imposibilidad actuar correctamente o en desconocimiento de cómo tratar a un perro así, optan por encerrarlo en un patio, jardín o azotea o incluso atar al perro con el objetivo de mantenerlo lejos de los factores que lo alteran o de situaciones de riesgo. Esto resulta profundamente negativo porque ¿cómo va a aprender que el mundo no lo dañará y que podrá afrontarlo si no vive en él?

 

Puntos positivos que llevarán a una rehabilitación de agresión por estrés exitosa

-         Que el problema sea de reciente aparición

-         La ansiedad por estrés haya sido adquirida siendo el perro un adulto

-         El dueño sabe qué estresa al perro

-         Se pueden controlar y aligerar los factores en la casa o en la calle que estresan al perro

 

Imagen: Discoverytumundo.blogspot.com

 

Si no se reúnen todas las condiciones anteriores aún hay buena probabilidad de rehabilitación si te asesoras correctamente e inviertes el tiempo que sea necesario en ello. Cabe mencionar que sentir afecto por el perro de familia es un factor crucial para rehabilitarle de cualquier problema etológico que pueda presentar. La unión, la disciplina, la paciencia y el cariño son tus armas más útiles para lograr un perro con un carácter equilibrado, feliz y libre de estrés.

Penélope Hoyo

Etología Canina Familiar

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